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domingo, marzo 27

A las cuatro

A las cuatro de la mañana el whisky me hace invencible
y el cigarrillo no me mata.
Es cuando odio a mis musas,
porque nunca te llaman.

A las cuatro de la mañana yo busco tus brazos
y tu aún no me amas.
Deseo servirme otro vaso,
ya no existen las hadas.

A las cuatro de la mañana otras ocupan tu lugar
en ese eterno desfile que no te logra reemplazar.
Es un enorme vacío existencial
sólo en mis cuentos te puedo encontrar.

A las cuatro de la mañana debería ir a soñar
antes de que el Sol salga y ya no pueda despertar.
Entre distintos abrazos no te
logro olvidar.

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